El avión aterrizó con precisión quirúrgica a las 12:05, hora local, en el Aeropuerto Internacional de Málaga. En menos de 24 horas, estaría protagonizando una reunión de trabajo que, francamente, me importaba poco. Era un viaje que en realidad no quería hacer, pero la empresa para la que era esclavo necesitaba que estuviese ahí. Ellos…
