Valentina y Gabriel acaban de llegar y están sentados al fondo. La mesa es pequeña, casi asfixiante para dos personas que llevan semanas esquivando conversaciones incómodas. Gabriel tamborilea los dedos sobre el mantel, como si el ritmo pudiera organizar sus ideas y darle el valor que necesita para decir lo que ha venido a decir.…
Historias
El avión aterrizó con precisión quirúrgica a las 12:05, hora local, en el Aeropuerto Internacional de Málaga. En menos de 24 horas, estaría protagonizando una reunión de trabajo que, francamente, me importaba poco. Era un viaje que en realidad no quería hacer, pero la empresa para la que era esclavo necesitaba que estuviese ahí. Ellos…
Nunca fui bueno con los finales. De hecho, si has leído alguna de mis historias, sabrás que en algún momento te he dejado con la incógnita más grande de todas: ¿qué fue lo que realmente pasó? Ah, pero no me malinterpretes, no es que no lo sepa… es que no quiero decirlo. O mejor dicho,…
Mi hija, Naty, tiene cinco años. Es adorable, curiosa y, a veces, sus preguntas me dejan en situaciones en las que no sé si reír o esconderme en el baño hasta que termine el día. Desde que Juancho, mi esposo, se fue de viaje por trabajo, las cosas en casa han sido un poco más…
Hace cuatro meses conseguí un nuevo trabajo. En cualquier otro momento de mi vida, habría sido motivo para abrir una botella de vino y brindar conmigo misma. Pero no esta vez. No cuando el trabajo en cuestión estaba a hora y media de distancia. Y no hablo de una hora y media de esas en…
Hubo una época en la que los miércoles por la noche eran sagrados. A las ocho en punto, los cinco nos reuníamos en el mismo bar de siempre. Estaba muy cerca de Lavapiés, en el centro de Madrid. No era un sitio espectacular, pero servían una muy buena cerveza y, más importante aún, tenía ese…
Nunca he entendido del todo lo que pasa cuando Lara dice esa temida frase. Es como si esas tres palabras cargaran una especie de maldición que transforma cualquier situación ordinaria en un campo minado. Lo peor de todo es que lo dice cuando menos lo espero. Como hace un par de horas, justo cuando estaba…
Era un día gris en Madrid, de esos que parecen prometer aguaceros antes incluso de que salga el sol. El cielo llevaba horas amenazando con desbordarse, y yo, confiada en mi buena suerte y en un desorientado radar interno, decidí caminar dos paradas de autobús por Gran Vía, como si el bochorno no fuese señal…
Era un día como cualquier otro en la oficina. La monotonía de los teclados resonaba en el aire y el reloj avanzaba perezosamente. Entre las llamadas de clientes, el correteo de documentos y los eternos correos electrónicos, mi compañera Alexandra, nuestra secretaria, mantenía su característico buen humor. Con su voz siempre dulce y alegre, contestaba…
Jamás los había abrazado con tanta fuerza. Lo reconozco, tengo claro que me excedí. Es que los estrujé con tantos bríos que a mi mamá le sonaron los huesitos de la espalda. Mi papá, por su parte, aguantó un poquito más, pero tras el apretón lo noté con el ceño fruncido.
Fue un momento emocionante…
