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Historias

Es mejor quedarse soltero

Es mejor quedarse soltero

Valentina y Gabriel acaban de llegar y están sentados al fondo. La mesa es pequeña, casi asfixiante para dos personas que llevan semanas esquivando conversaciones incómodas. Gabriel tamborilea los dedos sobre el mantel, como si el ritmo pudiera organizar sus ideas y darle el valor que necesita para decir lo que ha venido a decir.…

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Así me enamoré de Málaga

Así me enamoré de Málaga

El avión aterrizó con precisión quirúrgica a las 12:05, hora local, en el Aeropuerto Internacional de Málaga. En menos de 24 horas, estaría protagonizando una reunión de trabajo que, francamente, me importaba poco. Era un viaje que en realidad no quería hacer, pero la empresa para la que era esclavo necesitaba que estuviese ahí. Ellos…

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Les debo el epílogo

Les debo el epílogo

Nunca fui bueno con los finales. De hecho, si has leído alguna de mis historias, sabrás que en algún momento te he dejado con la incógnita más grande de todas: ¿qué fue lo que realmente pasó? Ah, pero no me malinterpretes, no es que no lo sepa… es que no quiero decirlo. O mejor dicho,…

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Tenemos que hablar

Tenemos que hablar

Nunca he entendido del todo lo que pasa cuando Lara dice esa temida frase. Es como si esas tres palabras cargaran una especie de maldición que transforma cualquier situación ordinaria en un campo minado. Lo peor de todo es que lo dice cuando menos lo espero. Como hace un par de horas, justo cuando estaba…

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Una inocente camisa blanca

Una inocente camisa blanca

Era un día gris en Madrid, de esos que parecen prometer aguaceros antes incluso de que salga el sol. El cielo llevaba horas amenazando con desbordarse, y yo, confiada en mi buena suerte y en un desorientado radar interno, decidí caminar dos paradas de autobús por Gran Vía, como si el bochorno no fuese señal…

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Imagíname en la bañera

Imagíname en la bañera

Era un día como cualquier otro en la oficina. La monotonía de los teclados resonaba en el aire y el reloj avanzaba perezosamente. Entre las llamadas de clientes, el correteo de documentos y los eternos correos electrónicos, mi compañera Alexandra, nuestra secretaria, mantenía su característico buen humor. Con su voz siempre dulce y alegre, contestaba…

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ESCRIBO PORQUE ME GUSTA Y PORQUE PUEDO

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