Llamemos al tío Rubén

Llamemos al tío Rubén

Mi hija, Naty, tiene cinco años. Es adorable, curiosa y, a veces, sus preguntas me dejan en situaciones en las que no sé si reír…
Esta bendita mala suerte

Esta bendita mala suerte

Hace cuatro meses conseguí un nuevo trabajo. En cualquier otro momento de mi vida, habría sido motivo para abrir una botella de vino y brindar…
Tenemos que hablar

Tenemos que hablar

Nunca he entendido del todo lo que pasa cuando Lara dice esa temida frase. Es como si esas tres palabras cargaran una especie de maldición…
Una inocente camisa blanca

Una inocente camisa blanca

Era un día gris en Madrid, de esos que parecen prometer aguaceros antes incluso de que salga el sol. El cielo llevaba horas amenazando con…
Imagíname en la bañera

Imagíname en la bañera

Era un día como cualquier otro en la oficina. La monotonía de los teclados resonaba en el aire y el reloj avanzaba perezosamente. Entre las…