Yo no fui a Nápoles buscando sexo. Eso lo entendí después. Al principio creí que iba a caminar, a comer bien, a perderme un poco. A cumplir con esa idea…
No entré al Lupanar como entra un turista. No había prisa, ni foto, ni ese gesto nervioso de quien quiere cumplir con el recorrido y marcharse. Entré como se entra…
Hubo una época en mi vida en la que yo confundía precariedad con autenticidad. Creía, con esa arrogancia dulce del mochilero sin dinero, que dormir en el hostal más barato…
No saber conducir a los cuarenta es una forma discreta de dependencia. Nadie te señala, nadie se ríe, pero lo sabes. Cada vez que pides que te lleven al supermercado.…
Tengo que admitir que me encantan los programas de fidelización. Me fascinan. Son adictivos para mí. No tanto por lo que prometen, sino por cómo funcionan: por esa lógica silenciosa…
Yo no estaba paseando, estaba perdido. Perdido, como se pierden los hombres que ya tienen cuarenta y tantos y que aún se creen capaces de orientarse por instinto, porque una…
La primera vez que me dijo que no quería una relación, firmó un manifiesto político. Me miró con una seguridad casi militante y me soltó, sin titubeos, que no quería…
Me acabo de despedir de Inês. Ella siguió su camino y yo, cabizbajo pero extrañamente revitalizado, no tengo otra opción que seguir el mío. La conocí hace menos de veinticuatro…
No suelo creer en las primeras impresiones. Ya estoy mayorcito para eso. La vida me enseñó que hay miradas que prometen fuegos artificiales y acaban siendo luces de bengala mojadas…