Desde que terminó mi relación con X, la Navidad se ha convertido en un experimento sociológico personal, una mezcla entre independencia absoluta y un leve síndrome de Grinch. Al no tener compromisos con nadie, el universo me otorga una libertad inusual: puedo tomar decisiones que solo afectan a mi orgullo y a mi cuenta bancaria.…
