A Kimberly la canonizaron un jueves por la noche, entre una transmisión en directo, trescientos cuarenta y siete corazones flotando en la pantalla y un…
Dicen que soy un sugar daddy. Y lo curioso es que lo dicen con una mezcla de burla y admiración, como si me hubiesen ascendido,…
Valentina y Gabriel acaban de llegar y están sentados al fondo. La mesa es pequeña, casi asfixiante para dos personas que llevan semanas esquivando conversaciones…
Hubo una época en la que los miércoles por la noche eran sagrados. A las ocho en punto, los cinco nos reuníamos en el mismo…
Era un día como cualquier otro en la oficina. La monotonía de los teclados resonaba en el aire y el reloj avanzaba perezosamente. Entre las…
