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Historias

El Lupanar no duerme

El Lupanar no duerme

No entré al Lupanar como entra un turista. No había prisa, ni foto, ni ese gesto nervioso de quien quiere cumplir con el recorrido y marcharse. Entré como se entra a un sitio donde uno intuye que no es bienvenido del todo, pero tampoco expulsado. Como si el lugar tolerara mi presencia por pura inercia…

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Estoy en mi prime

Estoy en mi prime

Desde que X me abandonó por no tener dinero, mi vida ha dado un giro de 180 grados. No fue una escena de película. No hubo gritos ni portazos. Fue peor: fue práctico. Eficiente. Como una conversación de recursos humanos en la que te explican que no encajas en la nueva estructura. Yo asentí, fingí…

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El ogro del hostal

El ogro del hostal

Hubo una época en mi vida en la que yo confundía precariedad con autenticidad. Creía, con esa arrogancia dulce del mochilero sin dinero, que dormir en el hostal más barato de la ciudad era una especie de medalla invisible. Mientras otros pagaban hoteles con sábanas planchadas y recepción con sonrisa ensayada, yo elegía la verdad.…

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He sido un impostor premium

He sido un impostor premium

Tengo que admitir que me encantan los programas de fidelización. Me fascinan. Son adictivos para mí. No tanto por lo que prometen, sino por cómo funcionan: por esa lógica silenciosa que premia la constancia, la repetición y las pequeñas decisiones correctas tomadas una y otra vez. Iberia Plus. Marriott Bonvoy. Tarjetas con nombres elegantes, niveles…

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La chica de Dalt Vila

La chica de Dalt Vila

Yo no estaba paseando, estaba perdido. Perdido, como se pierden los hombres que ya tienen cuarenta y tantos y que aún se creen capaces de orientarse por instinto, porque una vez hicieron el Camino de Santiago y se les subió al ego el GPS interno. Dalt Vila en invierno es otra cosa. Ibiza sin gente…

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Un cortocircuito del destino

Un cortocircuito del destino

No suelo creer en las primeras impresiones. Ya estoy mayorcito para eso. La vida me enseñó que hay miradas que prometen fuegos artificiales y acaban siendo luces de bengala mojadas en mitad de una fiesta triste. Pero cuando la vi… mi cerebro no se esforzó demasiado en encontrar una excusa racional: quise follármela. Así de…

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ESCRIBO PORQUE ME GUSTA Y PORQUE PUEDO

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