No tenía intención de escribir esto. De hecho, estaba decidido a cerrar el portátil, acurrucarme en una excusa y dejar que la noche fuese un pasillo sin puertas. Pero hay pensamientos que se comportan como huéspedes maleducados: se sientan en tu sillón, ponen los pies sobre la mesa, descubren tu lado sumiso, te dan órdenes…
Dicen que soy un sugar daddy. Y lo curioso es que lo dicen con una mezcla de burla y admiración, como si me hubiesen ascendido, como si ahora tuviese una jerarquía que no pedí. Yo no me siento un sugar daddy. Me siento un hombre de cuarenta y dos que a veces se ríe de…
Me subo al mismo autobús todos los días, a la misma hora. A veces pienso que, si un día me retraso o me despisto, los choferes se preguntarán qué habrá sido de mí. Porque sí, ya hasta soy amigo de ellos.
En ese horario suelen turnarse tres conductores: Jota, Nico y Tanausú. Cada uno tiene…
Mi hijo tiene seis años, pronto cumplirá siete, y ya manda correos electrónicos. Sí, correos electrónicos: esa cosa que los adultos usamos para trabajar, recibir facturas, discutir con el ente recaudador y confirmar vuelos que nunca salen tan baratos como aparecían en esa promoción que previamente había aterrizado en la carpeta de mensajes no deseados.…
Me diagnosticaron queratocono a los 14 años. Sí, justo cuando lo único que yo quería era ver nítidas las piernas de las chicas en el colegio y los goles de Stalin Rivas y Hristo Stoichkov en la tele. Mala suerte. Mi córnea decidió ponerse en punta, como uno de esos cucuruchos de helado barato, y…
Hace unos años, cuando vivía en Barquisimeto, los domingos a las cuatro eran sagrados. Pero no sagrados tipo misa, no. Sagrados como las caraoticas con espaguetis en casa de mi abuela Maita, como guarapo ‘e caña en Aregue, como meterse en el río Guayamure con el bulto lleno de curdas. Porque a esa hora se…
Cuando me diagnosticaron rectificación cervical, no fue una sorpresa. Mi cuerpo ya llevaba meses avisándome con crujidos sospechosos y dolores que no venían de ninguna borrachera. Pero igual jodía. Me sentí viejo. Roto. Oxidado. Así que, desesperado y en busca de ayuda profesional, pregunté en un grupo de WhatsApp si alguien conocía un buen fisio…
No sé si es la edad, o todas aquellas experiencias que viví —sobre todo en los últimos ocho años—, pero me he dado cuenta de que ya no conecto con la gente por sus gustos musicales, por si leen a los mismos autores que yo, o porque tenemos parecidas teorías conspirativas sobre el mundo. Hoy…
A veces pienso que todas las parejas tienen una canción. Nosotros no la teníamos. Nosotros teníamos un pulso. Un ritmo en la sangre. Una manera de mirarnos que cortaba camino. Si alguien me hubiese preguntado entonces cuál era nuestro leitmotiv, yo habría dicho, con la cara muy seria y cabellera despeinada, que era el sexo.…
He pecado. Dije que sí a una boda después de diez años de matrimonio ajeno sin asistir a alguna. Y claro, la vida te pone exámenes cuando menos te apetece estudiar: no tenía traje decente, ni camisa digna, ni zapatos sin historia en sus suelas. Mi gran amiga Gimena —la novia— me invitó con esa…
