Hubo una época en mi vida en la que yo confundía precariedad con autenticidad. Creía, con esa arrogancia dulce del mochilero sin dinero, que dormir en el hostal más barato de la ciudad era una especie de medalla invisible. Mientras otros pagaban hoteles con sábanas planchadas y recepción con sonrisa ensayada, yo elegía la verdad.…
No saber conducir a los cuarenta es una forma discreta de dependencia. Nadie te señala, nadie se ríe, pero lo sabes. Cada vez que pides que te lleven al supermercado. Cada vez que calculas rutas en función de otros. Cada vez que decides no ir a algún sitio porque llegar por tu cuenta es un…
Tengo que admitir que me encantan los programas de fidelización. Me fascinan. Son adictivos para mí. No tanto por lo que prometen, sino por cómo funcionan: por esa lógica silenciosa que premia la constancia, la repetición y las pequeñas decisiones correctas tomadas una y otra vez. Iberia Plus. Marriott Bonvoy. Tarjetas con nombres elegantes, niveles…
Yo no estaba paseando, estaba perdido. Perdido, como se pierden los hombres que ya tienen cuarenta y tantos y que aún se creen capaces de orientarse por instinto, porque una vez hicieron el Camino de Santiago y se les subió al ego el GPS interno. Dalt Vila en invierno es otra cosa. Ibiza sin gente…
La primera vez que me dijo que no quería una relación, firmó un manifiesto político. Me miró con una seguridad casi militante y me soltó, sin titubeos, que no quería un novio, que no quería pareja, que no quería complicaciones, que no quería drama. Que quería un amigo con derecho, quería follar y ya, sin…
Me acabo de despedir de Inês. Ella siguió su camino y yo, cabizbajo pero extrañamente revitalizado, no tengo otra opción que seguir el mío. La conocí hace menos de veinticuatro horas en Borres, uno de esos puntos del Camino Primitivo donde el mundo parece haberse olvidado de que existe el WiFi y, de paso, de…
No suelo creer en las primeras impresiones. Ya estoy mayorcito para eso. La vida me enseñó que hay miradas que prometen fuegos artificiales y acaban siendo luces de bengala mojadas en mitad de una fiesta triste. Pero cuando la vi… mi cerebro no se esforzó demasiado en encontrar una excusa racional: quise follármela. Así de…
No voy a resumir el año. No porque haya sido malo. Tampoco porque haya sido especialmente bueno. No voy a resumirlo porque ya no me cabe en una lista. Porque cuando intento ordenarlo en aprendizajes, logros, fracasos o propósitos cumplidos, todo se me mezcla como esos cajones donde conviven cables que ya no sirven, papeles…
Siempre he sospechado que el compromiso y yo no nacimos para entendernos. No por trauma, no por desgana, ni por esa narrativa absurda de "los hombres le tienen miedo a sentar cabeza". No, lo mío es algo más sofisticado y, a ratos, más ridículo: una especie de guerra silenciosa donde yo soy diplomático, soldado y…
Lo he aprendido con Camila. Yo ya tenía teoría, ojo. Uno no llega a ser amante por casualidad, como quien tropieza con un bordillo. Antes hay señales, pensamientos incómodos, un par de fantasías mal colocadas, algún mensaje que "no debería" haber enviado y esas noches en las que te descubres imaginando la vida de alguien…
