No soy de los que bailan demasiado. Lo juro. Bailo, pero no soy de aquellos cuyo plan de viernes por la noche está basado en una larga sesión de bailoteo. Soy más de charlar. En serio. Tengo pruebas, como videos de bodas en los cuales parezco un poste con Parkinson, o de rumbas a altas…
