He pecado. Dije que sí a una boda después de diez años de matrimonio ajeno sin asistir a alguna. Y claro, la vida te pone exámenes cuando menos te apetece…
Al ahora querido Papa peruano lo sigo desde antes que fuera mainstream. No me gusta presumir —aunque si hubiera un sacramento para el orgullo bien contado, ya tendría mi beatificación…